Los insectos polinizadores: abejas, mariposas y escarabajos, son fundamentales para la biodiversidad. Al llevar polen de una flor a otra, facilitan la reproducción de muchas plantas con flores, asegurando la formación de frutos y semillas. Esto mantiene la diversidad genética y la salud de los ecosistemas, proporcionando alimento y hábitat para otros organismos.
En la agricultura, los polinizadores son cruciales para la producción de muchos cultivos de frutas, verduras, frutos secos y semillas. Se estima que alrededor del 75% de los cultivos alimentarios del mundo dependen en gran medida de la polinización por insectos. Sin ellos, se afectaría gravemente la seguridad alimentaria y la economía global.